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La feria de San Pedro de Potes

29/06/2026. Gabino Santos Briz

Aunque este año no se celebra, por la prohibición sanitaria en vigor, y ha casi desaparecido en los últimos años, la feria de San Pedro (29 de junio) de Potes tiene una gran historia: data de 1848, siendo continuadora de la que anteriormente se celebraba en agosto

Como ya dijimos en la historia de la feria de Los Santos, el rey Juan I concedió a Potes en 1379 dos ferias anuales. Así, mandó «que comiençe la una de las dichas ferias primero día del mes de agosto primero que venga de la era de este alvalá et que dure quinse días complidos, los primeros seguientes», siendo la otra la de Los Santos. Ambas ferias debían celebrarse «para siempre jamás» y la protección real dejaba libres de impuestos las transacciones que en ellas se hicieran, además de garantizar que las mercancías y ganados que a ellas se llevaren no serían embargados.

La feria de agosto no debió tener en ningún momento la importancia y el éxito de asistencia que la de Los Santos. El hecho de que por esas fechas los ganados estuvieran en los puertos no la ayudaba. Por ello, mientras en la documentación de la Edad Moderna abundan los datos sobre esta última feria, sobre la de agosto apenas si se encuentran. Con todo, hay que esperar hasta el año 1847 para que el Ayuntamiento de Potes pida el cambio de fechas, que le es aprobado por Real orden del 25 de septiembre, de modo que ya en junio de 1848 se anuncie que «el Ayuntamiento de Potes ha acordado que la feria que estaba concedida a aquella villa para el mes de Agosto de cada año, principie a celebrarse desde el presente inclusive en los tres últimos días de Junio». Como vemos, en el acuerdo no se da nombre a la feria, pero celebrándose los tres últimos días de junio, siendo uno de ellos, el 29, la fiesta de San Pedro, acabó por darla su nombre.

La primera referencia a la feria en sus nuevas fechas que hemos localizado data de 1869. Se trata de una breve nota en La Abeja Montañesa: «la feria de San Pedro estuvo bastante regular: el ganado vacuno y los cereales, en abundancia y a precios arreglados». La siguiente, de 1887 en el periódico "La Verdad", que apunta que la feria se celebraría los días 29 y 30 de junio y 1 de julio, nos da cuenta de que se ha producido un cambio en las fechas que debió mantenerse durante unos años: ya no son los tres últimos días de junio sino tres días comenzando en el de San Pedro. Lo confirma la noticia de El Atlántico de 1891: «El día de San Pedro empezó en Potes la feria de su nombre, con buen tiempo, siendo de esperar que ante la perspectiva de la buena cosecha de uva que se presenta, y teniendo altos precios el ganado vacuno y caballar, habrá gran animación y se harán grandes transacciones». En estos tres mismos días, imcluyendo por tanto el 1 de julio, seguía celebrándose, al menos, en 1906.

En cualquier caso, la feria de San Pedro, aunque adquirió gran importancia, estuvo siempre por debajo de la feria de Los Santos. Con todo, era la que, según la crónica de El Diario Montañés de 1953, «viene a dar la tónica de lo que ha sido el invierno y la primavera para los ganaderos y lo que serán los próximos mercados semanales hasta el otoño». Por ello, las abundantes referencias que de ella hay en la prensa del siglo XX, lógicamente, cambian mucho su valoración de unos años a otros.

Feria de San Pedro en Potes en 1920. Foto de Alejandro [Quintana] en El Pueblo Cántabro Sabemos que en 1920 se realizaron trabajos «en la descampada de La Serna para hacer la instalación donde ha de celebrarse el concurso de ganados», que aquel año se añadió a la feria, lo que hizo que estuviera más animada que nunca, con todas las fondas y alojamientos llenos por forasteros. De ese año es la foto que adjuntamos. Por los años siguientes, debió producirse la pérdida de uno de los días de duración de la feria.

La feria fue acompañada muchos años de otro tipo de actividades. Valga el ejemplo de 1909 en el que hubo cine de la mano del «Cinematógrafo Internacional de don Bernabé Martínez y don Dionisio García, y las dos funciones teatrales organizadas por nuestro convecino señor Martínez-Hidalgo».

Hubo años en los que las circunstancias no ayudaron, pero el Ayundamiento tomó iniciativas para que no decayera la feria que fueron alabadas por la prensa. Fue el caso de la de 1952, año en que estaba prohibida por motivos sanitarios la celebración de mercados de vacuno. En El Diario Montañés destacaron la «acertada iniciativa» del Ayuntamiento de organizar las ferias «a base de ganado caballar, mular y asnal», concediendo diversos premios a los ganaderos con mejores ejemplares, que podemos ver en esta imagen.

Las ferias de los primeros años de la década de 1960 vieron el auge de la raza suiza o parda, cuyos terneros tenían gran demanda, quedando los de raza tudanca, predominante hasta entonces, en un segundo plano.

La feria fue perdiendo días y quedó reducida a uno, el 29 de junio. Cuando este día, San Pedro, que fue durante siglos fiesta de precepto, dejó de serlo a efectos laborales, la asistencia de público se notó, y, así, en 1981 en la revista Liébana Mensual, calificaban de "floja" la feria de aquel año, atribuyéndolo tanto a la ausencia de forasteros por ser día laborable como por la fata de publicidad por parte del Ayuntamiento. Con todo, en su noticia se da cuenta de que entraron al ferial de La Serna «554 reses de bovino, 280 de cerda de dos meses; 45 lechales y 16 de caballar», datos que, en años posteriores, hubieran llevado a calificar la feria de muy buena.

En 1999 se destacaba ya que había «más ambiente turístico que ganadero» y en los años siguientes la presencia de ganado se califica de «testimonial», llegándose algunos años, sobre todo los más recientes, al punto de no presentarse animal alguno, manteniéndose únicamente el mercado que siempre ha acompañado a la feria.


Relacionado:

Crónica de la feria de 1980 (Alfonso Gutiérrez en "Liébana Mensual"; pdf)


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