Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos
Anterior: 25 de septiembre de 1936. Inicio: 17 de julio de 1936.
Este día, según la Causa General de Vega de Liébana, y sirve de ejemplo de una de las prácticas llevadas a cabo por los milicianos, es detenido y encarcelado en Potes, donde permanecerá cincuenta días, Pedro Campo Campo, de Dobres, a quien exigieron mil pesetas para su liberación.
Según los datos de Wilfredo Román, durante el mes de septiembre las fuerzas militares desplegadas por el gobierno de la República en San Glorio, entre cuyos mandos se encontraban el teniente Ignacio Ontañón, el sargento Jacinto Tejedor y el brigada Simeón Clemente, eran 80 hombres (15 carabineros y 65 milicianos), que, como armamento, contaban con 53 fusiles, granadas de mano y dinamita. En la columna de Piedras Luengas, por su parte, había 156 hombres, siendo sus responsables Ceferino Santamaría y Miguel Pacheco. Además, había un destacamento en Caloca, dirigido por el guardia civil Eugenio Correa, compuesto por otros 28 miembros entre guardias civiles y milicianos.
En el otro bando, en Cervera de Pisuerga había, a fines de agosto, una fuerza que tenía como comandante al capitán del Regimiento de Villarrobledo, Emeterio Martínez, que contaba con 44 soldados de este Regimiento, que disponían de dos ametralladoras y dos fusiles ametralladores, además de un teniente y 68 guardias civiles y una centuria (100 hombres) de Falange. Por estas fechas de fines de septiembre se les había añadido, además, otra centuria de Falange, por lo que, en total, superaban los 300 hombres.
Este día, 26 de septiembre, celebra sesión el Ayuntamiento de Peñarrubia en la que «se dio cuenta de una comunicación del Sr. Gobernador Civil de la provincia en la que participa a la Corporación que de conformidad con la Junta Depurativa de Personal acuerda destituir, es decir separar del servicio, a D. Aquilino Alles Lamadrid y a D. Eduardo Martínez Beitia, Médico y Secretario municipales respectivamente. La Corporación en su vista acordó: 1º Comunicar al Comité Local del Frente Popular el oficio del Sr. Gobernador a fin de que dicho Comité proponga a esta Corporación las personas que con el correspondiente título de aptitud y de verdadero sentir republicano puedan suplir accidentalmente a los funcionarios municipales separados del servicio». Curiosamente, el secretario destituido firma el acta.
Este acuerdo nos confirma, por un lado, las depuraciones de funcionarios que se estaban llevando a cabo, y, por otro, el sometimiento del Ayuntamiento al Comité del Frente Popular.
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