Píldoras de Historia

Iglesia de Cosgaya

El pasado 9 de enero se han cumplido 220 años de la celebración de la primera misa en la iglesia de Cosgaya.

Fue Servando Gómez de la Cortina, el Conde de la Cortina, residente en Nueva España (Méjico) quien se hizo cargo de dotar al pueblo de Cosgaya de una iglesia nueva, con suficiente capacidad para acoger a todo el pueblo. Para ello remitió diferentes cantidades a su hermano Pedro Antonio Gómez de la Cortina que fue el encargado de sacar adelante la obra. La nueva iglesia era "toda de buena vóbeda, con su cruzero y retablos de buena talla y estrubtura". En su interior, en el lado del Evangelio, "se fabricó y dedicó una capilla que siempre jamás será propia y pribatiba de los espresados Conde y Don Pedro Antonio Gómez de la Cortina, sus hijos y descendientes" (sic).

La iglesia fue bendecida el 23 de julio de 1793 pero debía de faltar algún detalle ya que no comenzó a ser usada hasta el 9 de enero de 1794, día en el que "se a trasladado y colocado el Santísimo Sacramento desde la iglesia antigua a la nueva citada y que en ésta se a zelebrado el Santo Sacrifizio de la Misa". Con tal motivo, Pedro Antonio entregó a los mayordomos cuatro blandones de plata para la iglesia, haciendo constar que otros dos que se habían utilizado para la solemnidad de dicho acto eran para su capilla. Los blandones son candeleros grandes en los que se colocaban las hachas de cera.

El Conde de la Cortina había destinado, como últimas inversiones en la iglesia, 18.510 reales para la luminaria y otros 17.000 reales –a los que su hermano añadió 1.510 más- para dotarla con fondos para adquirir fincas seguras que le permitieran contar con unas rentas para su mantenimiento.

En estos 220 años cientos de habitantes de Cosgaya han pasado por esa iglesia y han recibido en ella los sacramentos. Sirvan estas líneas también de recuerdo para ellos.

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