Píldoras de Historia

Por Pentecostés, La Cruz a Potes

19/05/2018

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Este domingo, que es Domingo de Pentecostés, baja la Santísima Cruz a Potes, siguiendo una antigua tradición. El libro, recientemente publicado, “Historia del Lignum Crucis y del Jubileo de Santo Toribio de Liébana”, nos da cuenta de numerosos detalles de cómo ha sido esta bajada a lo largo de los siglos. Los resumimos aquí.

Esta historia se remonta al último cuarto del siglo XV. Fue entonces cuando, en compensación por el hecho de que el Monasterio de Santo Toribio llevara los diezmos de la iglesia de San Vicente Mártir de Potes, se estableció que la Cruz bajara a Potes el día del santo patrón de la parroquia, el 22 de enero de cada año. Durante años y años se hace así, aunque hubiera nieve, de modo que «era necesario a pala y azada hacer el camino desde el dicho monasterio hasta esta villa para traer la dicha Santísima Cruz». Incluso algún año «por no poder venir ni volver la dicha Santa Cruz por el derecho camino de Santo Toribio la llevan por el camino real derecho a Otero y de allí derecho al monasterio.»

Sin embargo, la habitual presencia de nieve en esas fechas no permitía que la procesión fuera con «la debida decencia», de modo que hubo años en los que el prior y monjes de Santo Toribio se negaron a sacarla, pese a haber subido al monasterio muchos lebaniegos para acompañarla. Así sucedió en los años 1596 y 1605, lo que originó denuncias de la Villa. La de 1605 culminó en abril cuando el abad de Oña, monasterio del que dependía el de Santo Toribio, se retracta de su mandato de que no bajaran la Cruz el día de San Vicente, ordenando a los monjes lebaniegos que guardaran esa costumbre «como del todo no haga tiempo muy contrario que estorbe la dicha procesión, que en tal caso, con acuerdo de la Justicia y Regimiento de la dicha Villa, se podrá dejar la dicha procesión para otro día más acomodado, el que concertaren y señalaren el dicho Padre Prior de esta casa y los señores justicia y regimiento de la dicha Villa.»

La posibilidad que abría esta excepción, para «tiempo muy contrario», fue aprovechada y, convirtiendo en norma lo que se presentaba como excepción, el monasterio de Santo Toribio y la villa de Potes acordaron trasladar la bajada de la Cruz al Martes de Pentecostés. Incluso en 1623 intentaron que el acuerdo fuera reconocido y, tanto las autoridades de la Villa como los monjes de Santo Toribio, otorgaron sendos poderes para solicitar al obispo de León el traslado de la fiesta de San Vicente. Sin embargo, no debió de ser concedido y la Cruz siguió siendo bajada a Potes todos los años el Martes de Pentecostés basándose en la orden del prior de 1605. Así fue hasta que, tras un conato de no hacerlo en 1667, en 1675 los frailes se negaron a bajar la Cruz, como también a llevarla en las tradicionales procesiones a Santa Catalina y San Miguel, lo que originó un conflicto que, en principio, terminó con una Real Provisión de Carlos II del 16 de septiembre de 1675 que ordenaba, entre otras cosas, que «el tercero día de Pascua de Espíritu Santo la llevéis en procesión a la iglesia de San Vicente de la dicha villa de Potes.»

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Y así se hizo durante siglos. El Martes de Pentecostés, tercer día de Pascua del Espíritu Santo, todos los años el Lignum Crucis bajaba hasta Potes siguiendo un itinerario fijo, recogido incluso en la Ordenanza Municipal de Potes de 1865 que señalaba que, al entrar la procesión en el término municipal de Potes, «entregada la Santa Reliquia al párroco de esta Villa, o a su suplente, continuará la procesión por la calle del Sol, San Cayetano, Cimavilla, calle del Obispo a bajar a la plaza, y por la calle de la Independencia, a la iglesia, donde se celebrará misa solemne y estará de manifiesto la Santísima Reliquia hasta ponerse el sol que se marchará conducida por el párroco o becario de Santo Toribio acompañándola el Ayuntamiento y vecinos hasta concluirse el término municipal.»

Hay que esperar hasta el año 1964 para que se produzca el adelanto de la fecha, del Martes al Domingo de Pentecostés. Fue el Ayuntamiento de Camaleño, en el que -recordemos- radica el monasterio, el que, «interpretando el sentir general del Valle, que hace fiesta de este solemne traslado del "Lignum Crucis", pero que al ser jornada laboral dificulta enormemente la asistencia a numerosos fieles», tomó la decisión del traslado, que ya había sido sugerido pocos años antes por Epifanio Sánchez, presidente de la Cofradía, y que fue comunicado y aceptado por el Monasterio, la Cofradía y el Ayuntamiento y párroco de Potes. Desde entonces es, por tanto, el Domingo de Pentecostés cuando tiene lugar la procesión, que, desde 1988, incluyó en su itinerario una parada en la residencia de ancianos.

Mañana, una vez más, como lo vienen haciendo desde hace más de quinientos años, los lebaniegos acompañarán a la Cruz en esta bajada desde Santo Toribio hasta Potes.


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