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La reina Victoria Eugenia en Liébana

3/12/2025

Estos días está de moda la Reina Victoria Eugenia, la esposa del rey Alfonso XIII, tanto por la exposición a ella dedicada en la Galería de las Colecciones Reales en Madrid como por la serie de TVE "Ena". La reina Victoria estuvo en dos ocasiones en Liébana. Lo contamos.

La primera vez fue en 1920 con motivo de la cacería que Alfonso XIII realizó en el Coto Real de los Picos de Europa, en la que también participó la reina. No hay imágenes ni muchos datos de esa cacería ya que, a diferencia de las que había realizado el rey en 1905 y 1912, no se concedieron permisos a los periodistas y fotógrafos para asistir a la expedición. Después de ocho años, el rey volvía a Picos de Europa y para sorpresa de todos lo hizo acompañado de la reina.

La reina Victoria, la princesa Alicia de Albany y su esposo Lord Althon, en Santander unos días antes de la cacería. Foto de Samot en El Pueblop Cántabro, 21/8/1920 Aunque inicialmente se había anunciado para el 18, fue el 20 de agosto de aquel año 1920, viernes, cuando se efectuó el viaje. Hubo suspense hasta el último momento ya que el mal tiempo reinante levantó dudas. Sin embargo, a las once menos cuarto de la mañana, los reyes, que fueron en coches separados, salieron de Santander, en cuyo Palacio de la Magdalena veraneaban, llegando a Áliva a las seis y media.

El paso por Potes fue rápido y allí «se les hizo un grandioso recibimiento, teniendo que ir los automóviles despacio, a causa del enorme gentío que los rodeaba». La reina, y Lord Althon y la Princesa Alicia de Albany que iban en el coche con ella, fueron recibidos «con iguales o mayores demostraciones de entusiasmo que el Rey». Pararon brevemente a saludar a las autoridades y «unas hermosas niñas se acercaron al automóvil y entregaron a la Reina un precioso ramo de flores, que recibió sonriente», según contó La Voz de Liébana, que añadió que, al paso por la villa «fueron objeto de espontáneas manifestaciones de cariño y simpatía a las que ellos respondían con saludos y sonrisas».

Desde Potes prosiguieron en coche hasta Cosgaya, punto hasta el que llegaba entonces la carretera, que se estaba construyendo, y desde allí, siguieron a caballo hasta el chalet de la Real Compañía Asturiana de Minas, en Áliva.

«El día 21 amanecieron los Picos cubiertos de niebla, que fue desapareciendo en las primeras horas de la mañana quedando luego un día radiante que permitió a los excursionistas contemplar en toda su belleza el grandioso espectáculo de los Picos. La Reina manifestó en varias ocasiones su admiración ante el magnífico espectáculo».

Ese día 21 se dieron dos batidas a los rebecos, una por la mañana en Los Boches y otra por la tarde en la zona de Peña Vieja. La reina compartió puesto con Lord Althon y la Princesa Alicia mientras el rey ocupó puesto propio. El día siguiente dieron una tercera batida, matándose entre todas poco más de un centenar de rebecos.

Antes de esta última batida, los reyes asistieron a una misa de campaña que ofició el anciano cura de Espinama Eulogio González Orejas, quien dedicó, entre otras, unas palabras a la reina «para cuyas virtudes cristianas y obras de caridad tuvo un sentido elogio». Dice alguna de las crónicas que «Don Alfonso y su augusta esposa besaron emocionados la mano del venerable sacerdote».

A las 12 de ese día 22 «iniciaron el descenso y poco antes de las cuatro llegaron a Potes, donde fueron cumplimentados los Reyes por las autoridades, habiendo manifestado la Reina al señor Juez de primera instancia que regresaba muy satisfecha y complacida de la excursión y que prometía volver». Por las calles de Potes se repitieron las «demostraciones de entusiasmo y de cariño».

Terminaba así la primera visita a Liébana de la reina Victoria, presencia de la que Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias, primer escalador del Naranjo de Bulnes y uno de los participantes en la cacería, dijo: «Este año los invitados tuvimos la suerte de que acompañase al Monarca su augusta esposa, aficionadísima a las excursiones por la montaña y admirable por su intrepidez. Había que ver su elegante silueta dibujarse por entre las peñas sobre el azul del firmamento, dominando las nubes que, cual mares de algodón, rellenaban los valles».

Recibimiento en Espinama. En el coche, la reina. Foto de la Colecc. de I. Rodríguez La segunda estancia en Liébana de la reina fue en 1926 con ocasión de la nueva cacería que el rey iba a desarrollar en Picos de Europa. Esta vez la reina no participó en la cacería y se limitó a acompañar al rey, aunque cada uno en su propio coche, hasta Espinama, volviendo en el día a Santander, por lo que fue una fugaz visita.

Sobre las cinco de la tarde del 12 de agosto fue el paso por Potes, sucediéndose los vivas y aplausos, camino de Espinama, donde el recibimiento fue también multitudinario. Antes de llegar a Espinama, «los Reyes y sus augustos hijos se detuvieron a unos cinco kilómetros de Potes, en el sitio llamado Molino de la Flecha, y en una frondosa arboleda a orillas del río, merendaron, continuando después el viaje a Espinama, deteniéndose breves momentos en Camaleño», donde fueron cumplimentados por el alcalde, concejales y somatenistas del Ayuntamiento.

La reina y sus hijos regresaron rápidamente, pasando por Potes hacia las seis y media «y la manifestación que le hizo el vecindario aun fue más expresiva y más entusiasta que a la ida».

Hasta aquí lo que sabemos de la presencia en Liébana de Victoria Eugenia de Battenberg, una de las reinas de España que han pasado por la comarca.


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