Píldoras de Historia

Fiesta del Sagrado Corazón en el Picos San Carlos

26/2015

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Sus orígenes

Todo comienza en 1900 porque "La piedad del señor Don Tomás Barrio y González, vecino de Madrid y natural de Buenavista, diócesis de León, le inspiró la grandiosa idea de colocar una imagen del Sacratísimo Corazón de Jesús en los renombrados Picos de Europa, comunicando su pensamiento al señor Don Tomás del Corral, Arcipreste de Liébana y Párroco de Dobres, quien se asoció para realizar el concebido proyecto de los señores sacerdotes don Tiburcio Gutiérrez, Párroco de Ojedo; don Isidoro del Campillo, Párroco de Baró; don Eulogio Orejas, Párroco de Espinama; don Juan del Campillo, párroco de Lerones; don José de Cabo, Coadjutor de Potes; de los señores Alcaldes del Partido, que lo son: de Potes, don Manuel de las Cuevas; de Cillorigo, don Juan Reda; de Cabezón, don Cesáreo Camacho; de Pesaguero, don Julián Martínez; de Vega, don Miguel Torre; de Camaleño, don Mateo Gómez; y de Tresviso, don Juan Campillo, y de los señores propietarios, don Eduardo Jusué y don Sergio Ibáñez, vecinos de Potes". Así lo dice el acta otorgada el 18/9/1900.

¿Quién eligió el lugar?

Según informaciones de aquellos días, fueron los ingenieros de minas Benigno Arce y Agustín Mazarrasa quienes buscaron el lugar más adecuado para la instalación de la imagen, decantándose finalmente por la cumbre de Silla Caballo, nombre dado por los mineros de Ándara, o Pico San Carlos, como era conocido en Liébana.

¿Quién hizo la estatua?

La imagen del Sagrado Corazón que se instaló en 1900 en el Pico San Carlos fue realizada por la Casa Meneses. Se instaló sobre "un pedestal de mampostería en forma de cono truncado de dos metros cincuenta centímetros de alto, cuyo diámetro mayor es de un metro y cincuenta centímetros, y el de menor de un metro, sobre el cual descansa una columna de hierro fundido de un metro de alta; procedióse a colocar encima la bendita imagen fabricada de cobre y también de un metro de alta; afirmándolo todo a la roca viva por medio de una gruesa barra de hierro de cinco metros de longitud, y quedando orientada al E. con bastante inclinación hacia Liébana".

"Una placa de hierro con la siguiente inscripción: Homenaje de Liébana al Sagrado Corazón, año de mil novecientos, incrustada en el pedestal recordará tan solemne acto a las generaciones posteriores".

¿Cuándo se estrenó?

La "inauguración" de la imagen tuvo lugar el 18 de septiembre de 1900, día para el que se organizó una gran peregrinación hasta el Pico San Carlos a la que asistieron «cerca de 2.000 personas" (según algunas fuentes, había un folleto conmemorativo en el que aparecían los nombres de más de 1.500 asistentes).

Previamente, el 3 de septiembre, en una reunión entre el clero y representantes de los pueblos de Liébana, se decidieron detalles de los actos a celebrar (invitaciones a obispos, gobernador civil y párrocos de zonas limítrofes; pedir a los directores de las minas que permitieran a los mineros asistir; nombrar una comisión ejecutiva; celebrar un aniversario cada diez años en el lugar donde se coloque la imagen...).

La peregrinación fue acompañada de un Tríduo de preparación los tres días anteriores, realizado por el jesuíta lebaniego Marcelino de la Paz, que, por aquellos años, tenía un gran predicamento en su tierra. El día 14 de septiembre, coincidiendo con la fiesta de La Cruz, tuvo lugar en el monasterio de Santo Toribio, mientras el 15 y el de 16 fue en Potes. El día 17 se dejó para que fueran peregrinando al lugar elegido y para la colocación de la imagen. "Estos actos preparatorios, y la excitación del P. Jesuíta, y la alta significación del suceso, hizo que, venciendo dificultades inmensas, ascendieran a aquellas cumbres cerca de 30 sacerdotes; ancianos y ancianas de 70, 76 y 80 años; y madres de familia con sus niños hasta de pecho; y un concurso que, sin exajeración [sic] y bien contado, pasó de 1.500 personas."

¿Cómo fue el acto del 18 de septiembre de 1900?

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"La procesión se organizó desde el llano de San Carlos y la presidió el señor párroco de Bejes, llevando el vistosísimo pendón que se lucía en aquellas montañas, seguido de todo el pueblo de la parroquia. Hay que indicar que desde Bejes al sitio indicado se tarda en subir tres largas horas, siempre arriba, y hora y media por estrecho camino, y la última sin camino por entre guijarros y rocas calcinadas y agudas que destrozan los pies.

El Sr. Arcipreste de Liébana recibió la procesión y procedió enseguida a bendecir la Efígie del Sagrado Corazón de Jesús; ya estaba allí con exactitud matemática aquel ejercicio de valientes campeones de Cristo; el tiempo se nos mostraba amenazador de lluvias, el cielo bastante encapotado, la niebla subía densa por la canal de San Carlos para ocupar el Pico, pero al llegar a la falda una mano invisible le dirigió a la derecha, dejando libre la cumbre y disipándose al poco tiempo; volvía por la otra parte como intentando conquistar la cima, y del mismo modo era rechazada hacia la izquierda corriendo a apoderarse de los Picos inmediatos. Quedaba pues, despejado el Pico de San Carlos y la imagen del Sagrado Corazón y el altar y la muchedumbre apiñada. No obstante para no exponerse a interrumpir la misa ordenó el Sr. Arcipreste que el sermón quedara para el fin; y así se celebró la misa con toda calma, en la cual se cantó una deliciosa obra musical compuesta el día anterior por D. Jesús Monasterio para este acto sobre esta sencilla frase: Christum, Regem seculorum, venite adoremus: es una joya de arte, impregnada de sentimiento cristiano, rebosando la piedad del autor que se inspiró en la comunión y al pie del Crucifijo, siendo un prodigio de armonía religiosa; a tres voces, dirigiendo el mismo autor, que los hizo ensayar con esmero, después de la Consagración se cantó en aquel momento sublime cuando nada turbaba la misteriosa soledad de la naturaleza gigante: ¡qué impresión produjo semejante creación artística...".

Según el relato, que seguimos, de uno de los asistentes, publicado en el Boletín del Clero de la Diócesis de León, el P. Paz prorrumpió un triple ¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús!, respondido por todos. Leyó mensajes de los obispos de Santander, León, Palencia y Oviedo que bendecían la peregrinación y "entró en materia de una manera rápida y concisa", repartiendo en una hojita el sumario de su sermón. "A continuación recitó con el auditorio las Alabanzas a Cristo Rey, concluyendo con el Acto de consagración de León XIII al Sagrado Corazón de Jesús, vivas, y el cántico Corazón Santo, que fueron cantando mientras la veneración a la Efigie, cuyo pedestal besaban al retirarse los peregrinos".

Pero el tiempo no aguantó. "Cuando concluyó de predicar, se condensaron las nubes y principió a lloviznar, terminada la veneración de la Imagen granizaba fuerte, poco después llovía mucho, luego más y más, un chubasco pertinaz que no cesó en mucho tiempo sin que aquellos pacientes peregrinos tuvieran otro medio de defensa que sus paraguas que eran insuficientes, algún hueco en los peñascos y sobre todo mucha alegría y mucha satisfacción, con lo cual lloviendo, y todo, se formaron ranchos y comían en paz y compaña, para emprender después la retirada, que se verificó con rapidez y cánticos de gozo", sin que hubiera que lamentar ningún accidente en la bajada.

Siguientes celebraciones

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Conforme se acordó en aquella reunión del 3 de septiembre de 1900, cada diez años comenzó a celebrarse un aniversario junto a la imagen. Así ocurrió el 18 de agosto de 1910, el 11 de agosto de 1920 (día en que se estrenó un pararrayos y la reforma del pedestal, afectado por los rayos, realizada por cuenta de Agustín Mazarrasa) , el 12 de agosto de 1930... Así siguieron realizándose cada diez años hasta que en 1965 el Ayuntamiento de Cillorigo decidió que se realizara cada cinco, "para colaborar con su acervo tradicional al mejor conocimiento de nuestra Región", escribían en Luz de Liébana. Aquel año, como consecuencia de las malas condiciones climatológicas del 8 de agosto, día fijado para la celebración, al final hubo doble fiesta ya que el día 8 acudieron "los vecinos de Tresviso y buen número de forasteros", mientras que el día 12, jueves, lo hicieron "los de Bejes y resto de Liébana".

Destaquemos, entre todas las posteriores, la fiesta de 1995 por un doble motivo. Por un lado, porque se estrenaba nueva imagen ya que la original, afectada por los rayos, fue sustituida aquel año por otra, de bronce, de la que es autor el escultor Ruiz Lloreda. Por otro, por el accidente mortal que se produjo al despeñarse en el puerto de Trulledes un vehículo que acudía a la celebración, perdiendo la vida dos personas.

Por tanto, desde 1965 la celebración en el Pico San Carlos es cada cinco años, en los que acaban en 0 y 5. Posteriormente, se fijó la fecha de celebración, estableciéndose que sea el primer domingo de agosto. Por ello, este año 2015, que acaba en 5, corresponde la celebración, que fue declarada a fines del pasado siglo como "Fiesta de Interés Turístico Regional", el día 2 de agosto (Ver el programa.)


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