Píldoras de Historia

"TEMPLE LEBANIEGO"

Este año 2012 se han cumplido veinticinco de la aparición de un medio de comunicación en Liébana: "Temple Lebaniego". Se sumaba así a una relativamente larga lista de periódicos publicados en la comarca durante el siglo XX: al menos, La Voz de Liébana, Picos de Europa, Waterloo, Voz de los Valles de Liébana, La Semana Lebaniega, Luz de Liébana y Liébana Mensual lo habían precedido.

Temple Lebaniego apareció con un número cero, publicado en enero-febrero de 1987, en el que se presentaba como "revista bimestral de desahogo", queriendo convertirse en "cauce abierto a todo tipo de desahogos" para la "Liébana invicta", todos los resistentes anónimos que, desde los tiempos de Corocotta, han resistido a todo, incluyendo "esta Liébana nuestra, tirana amada, a la que difícilmente vamos pudiendo". En el siguiente número precisaban que "para resistir en Liébana hace falta mucho temple, o "cuaju" si lo prefieren, que viene a ser lo mismo", justificando así su nombre.

En ese mismo número 1, tras felicitarse por la buena acogida entre la "Liébana invicta", constataban que a algunos les había herido su sensibilidad el número de presentación, aconsejándoles que "si su sensibilidad no se lo permite, deje la lectura aquí mismo". En el número 2 defiende su derecho a ejercer la libertad de expresión. Consideraban en el Temple que "el que la mayor parte de los lebaniegos opten tradicionalmente por hacer dejación de sus derechos, prefiriendo el silencio o la hipocresía, es algo tan triste y nocivo como evidente", pero no por ello debían ellos (que "simplemente queremos ir de ciudadanos"), dejar de ejercerlos.

Al cumplir su primer año, en el editorial del número 6, se dejó más clara constancia de lo que pretendía: "TEMPLE LEBANIEGO nació con vocación de ser un cauce para el desahogo porque a un grupo de personas residentes en Liébana nos pareció que aquí sólo había cauce abierto para los parabienes y los homenajes, y, aunque bien están tales actividades, tampoco está mal hacer lo contrario cuando es menester, y desahogar con ello, para que no se nos pudran las entrañas y con ellas la convivencia".

Como muestra evidente de lo que pretendía, en su número cero incluía dos páginas en blanco, con el único texto "Estas páginas están reservadas para usted", queriendo estimular la participación de los lectores, su libertad de expresión y sus "desahogos".

Como editor de la revista, aparece desde su número 2 Agustín Díez Castillo. Él era quien se encargaba, junto a Francisco Gutiérrez A., de una sección divulgativa, presente en buena parte de los números, titulada "Liébana, esta comarca natural", en la que fueron tratando la geografía, la geología, el relieve, la hidrología, el clima…

Otra sección divulgativa que realizaba el propio editor, Diez Castillo, estaba dedicada a los "Indicios de romanización en Liébana", con especial atención a la epigrafía, dando cuenta de las estelas de Luriezo, Villaverde… También la prehistoria y el megalitismo fueron objeto de algún artículo, tanto de Díez Castillo como de Gonzalo Gómez.

Junto a estas y otras secciones de carácter divulgativo, destacó desde el principio en el Temple una preocupación por cuestiones urbanísticas y por la conservación del patrimonio, tanto arquitectónico como natural. La sección "…Y una de Plan", llevada por Alicia Antón Collado, mostraba con dibujos cómo debía ser, según las normas urbanísticas en vigor entonces en Potes, una calle o plaza y cómo era lo que se había hecho o se estaba realizando.

César Gutiérrez mantenía una sección "La maté porque era mía (desastres cotidianos)", en la que incluía despropósitos arquitectónicos de diferente tipo llevados a cabo en Liébana. Comenzó en el número cero lamentando las reformas que se hacían de muchas casas, perdiendo los reales elementos distintivos lebaniegos, y siguió en los números siguientes con las reformas de muchas iglesias, la demolición de la iglesia de San Raimundo, la restauración de Santo Toribio…

La propuesta de rehabilitación de la iglesia de Espinama, la preocupación por el pantano de Riaño y sus consecuencias, la defensa de la Escuela Taller de Potes, la construcción del Asilo, la problemática urbanística de los pequeños municipios, las centrales hidroeléctricas previstas en Cereceda y otros puntos de la comarca, los hórreos, el proyecto de reforma de la ermita de San Tirso, el macroaparcamiento de Santo Toribio o la ampliación de la carretera a Fuente Dé, incluyendo el desaguisado cometido en Espinama en la ejecución de esta misma carretera (se llevaron por delante parte de la iglesia vieja)… fueron temas tratados en la revista, que no escatimó críticas a alcaldes y al entonces presidente de Cantabria, Juan Hormaechea, lo que, al parecer, tuvo como consecuencia amenazas e insultos para algunos de los más destacados colaboradores de El Temple.

Otros artículos que suscitaron polémica tenían como protagonistas a los lobos. Guillermo Palomero, actual director de la Fundación Oso Pardo, publicó un artículo en el número inicial del Temple, a favor de la conservación de los lobos, que fue contestado en el número siguiente por José Manuel Alonso Pardueles, prosiguiendo los artículos sobre el tema en números siguientes. También la asociación ARCA, asidua colaboradora del Temple, intervino en la polémica.

La salud (con artículos sobre la sexualidad, métodos anticonceptivos, planificación familiar….), la conservación de tradiciones (con la inclusión de varios romances o cantares recogidos en Caloca, Pido, Buyezo o San Pedro de Bedoya; o de artículos de Gustavo Cotera sobre el traje regional y de Antonio Gamaza sobre la música tradicional), la gastronomía (con la sección "Cocina Unisex", que recogía recetas), historia comarcal (así el Pleito de la Dehesa de Valdeprado), rutas (difundidas por el módulo correspondiente de la Escuela Taller), los deportes… tuvieron presencia habitual en la revista.

Con motivo de las elecciones municipales de 1987, se incluyó un especial en el que figuraban las contestaciones a diez preguntas realizadas por todos los candidatos que quisieron responder. Y es que la política estuvo siempre, más o menos, presente. Incluso se recogieron actas de sesiones de los ayuntamientos de Potes y Vega de Liébana.

También habitual fue la presencia del humor, con la publicación de numerosas tiras cómicas o dibujos de Peridis, Summers, Máximo, Chumy Chúmez, Quino (Mafalda)… Además, pseudoanuncios, artículos irónicos o un horóscopo anual –tanto del tradicional como del chino- a cargo de "Dovidena Astróloga". Y es que, incluso las firmas de muchos de los artículos, denotaban la ironía presente en la publicación. Así, firmas como las de "Abundio Gorgojo", "E. Moscón Solao", "Primo Postizo", "A. Zote de Diles", "Mi Ilustrísima", "María de los Refranes García" (llevaba una sección sobre refranes), "El Húmero de la Madre Abadesa de Porcieda" (su sección: "Desde Tresantiago de Porcieda", incluía comentarios variados), etc.

Destaquemos, por último, el cuidado puesto en la elaboración de las portadas y contraportadas, casi siempre a base de dibujos o grabados, habiéndose incluido obras de destacados artistas cántabros como Pedro Sobrado, Orallo, Sanz Sáiz o Gustavo Cotera, además de alguno del joven lebaniego Juan Carlos Gutiérrez, "Charly", tristemente fallecido, y presente en varios de los números de El Temple a través de sus poemas.

La revista, elaborada con pocos medios (a máquina de escribir, por ejemplo) y mucho trabajo, comenzó costando 150 pesetas para subir en 1988 a 200 pesetas, precio que mantuvo hasta su final. Se justificó la subida en el hecho de que el precio fijado inicialmente lo fue estimando una tirada de 500 ejemplares de 40 páginas y lo cierto era que el número de páginas se superaba en todos los números mientras que las ventas no siempre llegaban a esos 500 ejemplares.

En la revista participaron Díez Castillo, Francisco Gutiérrez Alonso, César Gutiérrez, Alicia Antón, Julio Casares, Dovidena, Guillermo Cicero, Javier García Oliva, Arca, Guillermo Palomero, Antonio Gamaza, Gustavo Cotera, etc.

Después de ocho números en los que la publicación se realizó puntualmente, comenzó a dilatarse más en el tiempo, sustituyendo lo de "revista bimestral de desahogo" por 6quot;revista ocasional6quot; en la cabecera, llegando a transcurrir hasta nueve meses entre el número 10 y el 11 y finalmente acabó por desaparecer tras publicar el número 12.

Próximamente, incluiremos en ValledeLiebana.info algunos de los artículos del Temple que, por su interés, consideramos merecen ser recordados.

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