Píldoras de Historia

La Virgen del Brezo y Liébana

Gabino Santos Briz

21/09/2022

Hoy, 21 de septiembre, se celebra la fiesta de la Virgen del Brezo en su santuario, situado a 1.400 m. de altitud en la Montaña Palentina, en términos de Santibáñez de la Peña, en concreto. Se trata de un santuario con el que los lebaniegos siempre han tenido una gran relación como vamos a ver en unos pocos ejemplos.

El primero tiene que ver con la misma aparición de la Virgen. Según la tradición, recogida ya en una publicación de 1728, se apareció en 1478 a dos pastores de Cáceres a quienes mandó «que fuesen luego a buscar un sitio, que llamaban La fuente del Brezo, que está en las montañas de Liébana, hacia la villa de Cervera, porque allí quería que la adorasen y fabricasen su morada». En una posterior aparición la Virgen les confirmó el lugar que, en realidad, queda fuera de Liébana.

En otro librito que cuenta la historia de esta Virgen, publicado en su primera edición en 1894, se incluye este texto:

«No hace muchos años que un hombre de Liébana cayó de lo alto de un árbol muy elevado, e invocando a la Virgen del Brezo al sentirse desprendido de la rama que lo sostenía, tuvo la fortuna de no sufrir lesión de ningún género a pesar de la altura. Podrá esto no ser un milagro, pero nadie negará que es un favor singular obtenido por la Madre de la divina gracia».

Es una prueba de la devoción existente en Liébana a la Virgen del Brezo, a la que también se atribuyó "El milagro de Frama", ocurrido en 1916. Fue con ese título con el que La Voz de Liébana dio cuenta el 27 de febrero de dicho año de lo ocurrido a la vecina de Frama Victoriana Pérez Enterría, si bien, pese al titular, el periódico pretendió quitar carácter milagroso a los hechos, que cuenta así:

«Se hallaba ésta [Victoriana Pérez] enferma desde hace 7 años, que ha pasado en la cama casi continuamente. El 11 del actual llegó a Frama el ermitaño que pide limosna para la Virgen del Brezo y lleva consigo una pequeña imagen de dicha Virgen.

Llamó en la casa de la enferma y ésta desde su habitación preguntó quién hablaba abajo y cuando la dijeron que era el ermitaño con la Virgen del Brezo pidió que la subieran la imagen pues creía que rezándole una Salve la pondría buena. En efecto al poco rato empezó a llamar a sus hermanos pidiéndoles que la llevaran la ropa para vestirse porque ya se encontraba curada. Trataron los hermanos de disuadirla de sus propósitos, haciéndola ver la imposibilidad de que después de llevar tantos años en cama pensara en vestirse y levantarse, pero ella insistió y consiguió que la vistieran y se levantó y empezó a andar por la casa y a mover el brazo izquierdo que hacía varios años que tenía inmovilizado e imposibilitado».

Ello dio pie a que se considerara que había sido un milagro. Sin embargo, el periódico aclara que «para calificar un hecho de verdadero milagro no basta que se salga de lo ordinario y de lo corriente, es preciso que se demuestre que obedece a causas sobrenaturales», que, según el periódico, no se dan en el caso ya que «personas sensatas y que conocen la verdadera naturaleza de la enfermedad que padecía la Victoriana, sin dejar de reconocer lo extraordinario del caso, encuentran explicable la curación por un efecto de autosugestión frecuente en los enfermos histéricos como lo era la Victoriana» y «el convencimiento de la enferma de que la imagen de la Virgen del Brezo había de curarla, fue bastante para que la curación se verificara».

Esta postura de La Voz de Liébana provocó la respuesta de "Un devoto de la Virgen", que defendía el carácter milagroso de la curación, y dio origen a réplicas y contrarréplicas durante varios números del periódico.

Pero la devoción de los lebaniegos a la Virgen del Brezo se ha manifestado también con peregrinaciones a su santuario, que se realizaban no sólo el 21 de septiembre sino también el 15 de agosto, día de Nuestra Señora, que en otros tiempos también se celebraba en aquel santuario. Es significativa a este respecto la noticia que publicó en 1913 El Día de Palencia que señalaba que «el mayor contingente de romeros que acuden en este día (15 de Agosto) son asturianos y santanderinos, de los distritos de Panes y Potes, sobresaliendo los liebaniegos, fervientes devotos de esta Santa Imagen, a quien donan grandes limosnas», detallando que «vienen en caravanas, atravesando la cordillera por los puertos del Aruz y por las altas sierras del puerto de Corcina, y suelen llegar la víspera de la fiesta, haciendo noche en las espaciosas hospederías del Santuario, y velando después del penoso viaje a la Santísima Virgen».

Estas peregrinaciones desde Liébana se han seguido realizando, incluso con viajes organizados en autobús -al menos, hasta la década de los 1980-. Incluso, estos últimos años, la Asociación del Valle de Cereceda organizaba una marcha a pie hasta el santuario.


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