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D. Benito Velarde: Vecero 2011

BENITO VELARDE SE AUTOCALIFICA COMO VECERO DE DIOS

Quedamos en su domicilio de Cambarco ante la fresca mañana que amaneció por la comarca de Liébana para charlar con este hombre de ochenta y cinco años muy bien llevados que ha sido designado por la Agrupación Lebaniega de Santander como el próximo Vecero que recibirá su título allá por el mes de abril del próximo año 2012.

En una de las paredes de la casa la inscripción de 1849 señala el año en que se construyó. Amplia, vetusta y sencilla, como el personaje que la habita. En el interior todo rezuma sabiduría, trabajo y dedicación. Cualquier objeto que miras y tocas tiene sello de identidad, tallas diversas en madera, libros, recuerdos..., Todo tiene que ver con sus manos, su inteligencia y su habilidad. Un lujo sin lujos.

Nacido en Cambarco, Cabezón de Liébana, en 1926, realiza sus estudios primarios en Pontevedra "Por aquí andábamos muy mal de colegios, dice. Guardo muy buenos recuerdos de aquellos años por tierras gallegas, y también quedaron muy contentos conmigo allí".

Para aseverar y contrastar esta afirmación nos enseña una diminuta "estampa" de la Virgen en la que por la parte posterior la Directora del mismo escribe de su puño y letra: "Espero que no nos olvides nunca Benito. Nosotros quedamos muy contentas de tu estancia en este colegio".

Inicia sus estudios eclesiásticos en León en el curso 38-39, "pero tuvimos que comenzar las clases en el mes de enero del 39 porque el Seminario lo habilitaron como Hospital Militar y con ello tuvimos que convivir hasta el final de la guerra. No estamos seguros, pero es muy probable que allí se atendieran heridos de los dos bandos".

Terminados los estudios, su primer destino es Vejo, Vega de Liébana, donde permanece durante cinco años en los que hizo el Concurso Parroquial, algo así como los actuales concursos de traslados en los funcionarios aunque con diferente formato. Ello le permitió obtener la plaza en propiedad. Después lo destinan a Luriezo donde va, según sus palabras "un poco a regañadientes", aunque luego se alegró. Además de esta localidad, atendía gtambién las de Cahecho, Aniezo y el Santuario de la Virgen de la Luz, la Santuca. Después le añaden Piasca, Los Cos, Cabezón de Liébana, Perrozo, San Andrés, Buyezo y Lamedo. "Entonces, nos sigue relatando, no existía más carretera que la general, por lo que tenía que desplazarme a pié o en bicicleta, con la particularidad de que esta tenía que empujarla yo a ella en las cuestas para luego adelantar algo en las bajadas y los llanos. Por tanto se puede imaginar el trabajo que suponía ir a decir la misa a tantos lugares en aquellas condiciones. A ello había que añadirle que la mayoría de las veces íbamos en ayunas porque así estaba escrito".

Pasan los años y por fin se acometen las obras de accesos a todos los pueblos de Liébana y el "cura de la Santuca", como se le conoce, se "moderniza" en lo que al medio de transporte se refiere. Adquiere una vespa y este será hasta el día de hoy su vehículo particular. Si pincha, la empuja hasta el taller más cercano que a veces pueden ser kilómetros; si llueve o nieva, no importa y en último extremo practica "el senderismo", "cosa que he hecho toda mi vida y no me puedo quejar de los resultados. Afirma. Todavía está muy cercana la inauguración de la nueva iluminación de la Cruz de la Viorna. Fue el verano que nos dejó hace poco. Este enjuto cura que no abandona la sotana, dejó su vespa en Potes y accedió, con sotana claro está, hasta la Viorna andando, con cerca de cuarenta grados, por el lugar peor de los posibles para llegar hasta allí: por el cortafuegos. Los que conocen la zona saben de qué estamos hablando y muchos quizá crean que es broma, pero no lo es. Se jubila en junio de 2010 pero queda en la "reserva" o lo que se llama "la potestad de orden" por la que sigue de alguna forma activo en sustituciones.

Quizá por todo esto y mucho más que se nos queda en el tintero la Agrupación lebaniega decidió el pasado fin de semana elegirlo como el nuevo Vecero, porque su filosofía tiene que ver con "alguien que destaque como persona, por sus valores humanos y personales, y como personaje que por su actividad profesional haya contribuido al bienestar de los lebaniegos". Le preguntamos por la persona que le comunicó la noticia. "Fue Rosa Mier, Presidenta de la Agrupación, y sobrina del sacerdote Angel Mier. Primero me produjo bastante sorpresa porque nunca pensé que yo entraría en ese apartado. Pero luego me alegré por dos cosas: primero porque, aunque no me gusten mucho estos actos mundanos, es de agradecer que los demás se acuerden de ti en ocasiones y si es para darte un premio pues será porque algo se ha hecho bien en la vida. Y segundo, porque después de pensarlo fríamente deduzco que yo soy y he sido en realidad un Vecero, toda mi vida he sido vecero, porque entiendo que según la tradición lebaniega, los veceros eran los auxiliares que tenía contratados el pastor de un pueblo en función del número de animales que había que cuidar. Sobre esta filosofía pienso que yo soy un Vecero de Dios, el Pastor principal es Jesucristo y los sacerdotes somos sus veceros, nosotros colaboramos con él enseñando su doctrina. Por eso no me disgusta el título, porque en su esencia no es ni más ni menos que lo que he realizado y sigo realizando en mi misión cristiana". Nos dice que acudirá en Abril al Hotel Chiqui a recoger el premio con ilusión, "aunque no me gusta mucho la ciudad, prefiero el pueblo, pero he de confesar que también me gusta mucho el mar, sobre todo el sonido del romper de las olas contra las rocas y pasear muy cerca del agua". Como despedida nos comenta que volvamos a decir "el agradecimiento hacia todos los que han colaborado en la elección de mi persona, un pobre cura rural, como nuevo Vecero. Intentaré estar a la altura de las circunstancias confiando siempre en la tolerancia de Dios quien sabrá perdonar nuestras deficiencias". (Entrevista realizada por Pepe Redondo, en Cambarco el 20 de diciembre de 2011).

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