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Aplicación a Liébana del anteproyecto de racionalización de la administración local

15 de febrero de 2013
El Consejo de Ministros en su reunión del 15 de febrero de 2013 ha aprobado el anteproyecto de la LEY PARA LA RACIONALIZACIÓN Y SOSTENIBILIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL en el que se incluyen medidas de gran transcendencia, que afectarán también a Liébana. Vamos a hacer una primera aproximación de las consecuencias para Liébana, dejando bien claro, en primer lugar, que se trata de un anteproyecto que, seguramente, experimentará algunas modificaciones antes de su aprobación definitiva.

Una de las medidas que incluye es la limitación a los sueldos de los alcaldes. Se establece que los de los municipios de más de 500.000 habitantes cobrarán, como máximo, lo mismo que un Secretario de Estado, y, a partir de ahí, se va reduciendo según el número de habitantes hasta llegar a los de menos de mil habitantes que no tendrán retribución. El escalón inmediatamente anterior es el que comprende los municipios de entre 1.001 y 2.000 habitantes en los cuales el sueldo del alcalde será, como máximo, el del Secretario de Estado menos un 80%, lo que viene a suponer, en 2013, en torno a los 15.000 euros.

Teniendo en cuenta la población de los distintos ayuntamientos lebaniegos, esto supondría que los alcaldes de Tresviso, Pesaguero, Cabezón y La Vega no percibirían retribución alguna, mientras que los de Camaleño, Cillorigo y Potes cobrarían esos 15.000 euros aproximadamente. Recordemos que, tras las últimas elecciones municipales de 2011, los ayuntamientos lebaniegos, excepto Tresviso, aprobaron unas retribuciones para sus alcaldes que oscilaban entre los 12.600 euros netos del alcalde de Pesaguero y los 16.800 netos de los de Camaleño, La Vega y Cabezón, pasando por los 17.706,36 brutos del de Potes y los 15.610 del de Cillorigo.

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Otra de las medidas que incluye el anteproyecto es la reducción del número de "asesores", para lo que se establece, igualmente, una tabla en función del número de habitantes del ayuntamiento. La aplicación a Liébana es fácil ya que para poder tener un asesor el municipio debe tener 5.000 habitantes al menos y ninguno de Liébana lo cumple, con lo cual debería desaparecer el personal de confianza nombrado en los ayuntamientos de Camaleño, Cillorigo y Pesaguero.

Regula también el anteproyecto, la jornada de alcaldes y concejales. Los ayuntamientos de menos de 1.500 habitantes, no podrán tener ningún cargo público con dedicación exclusiva. Para poder tener uno, deben superarse los 1.500 habitantes y ninguno de los ayuntamientos lebaniegos llega a esa cifra, aunque Potes ande cerca. Por ello, el alcalde de Potes, que desde hace escasos días tiene reconocida la dedicación exclusiva, debería volver a tener dedicación parcial, como ya la tienen el resto de los alcaldes lebaniegos a los que, por tanto, esta medida concreta no les afecta.

Los ayuntamientos lebaniegos se beneficiarán, sin duda, de la clarificación de competencias que incluye el anteproyecto, dejando de prestar algunos servicios que hasta ahora ofrecen sin ser competencia suya, con el consiguiente ahorro económico.

Queda, finalmente, la medida referente a las mancomunidades y juntas vecinales, de las que se dice que "En el plazo de tres meses, las entidades de ámbito territorial inferior al municipio y las mancomunidades deberán presentar sus cuentas ante los organismos correspondientes del Estado y la Comunidad Autónoma respectiva para no incurrir en causa de disolución. Igualmente, se someterán a la evaluación de sus servicios."

Este proceso de regularización de cuentas está siendo ya realizado por buen número de juntas vecinales lebaniegas, aunque son muchas aún las que faltan. Si no nos equivocamos, hasta ahora se han publicado en el Boletín Oficial de Cantabria las siguientes:

Aniezo (años 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010); Bedoya (2010 y 2011; además del presupuesto, la cuenta general); Buyezo (2006 a 2010); Cabezón (2006 a 2011); Cambarco (2006 a 2011); Colio (2010 y 2011; además del presupuesto, la cuenta general); Dobres (2011, 2012 y 2013); Espinama (2010, 2011, 2012 y 2013); Frama (2006 a 2010); Lamedo (2006 a 2011); Pendes (2010 y 2011); Piasca (2006 a 2011).

Hasta aquí esta visión de lo que podría suponer para Liébana la aprobación de la señalada Ley de acuerdo al anteproyecto aprobado el 15 de febrero. El tiempo dirá si se introducen cambios pero, en todo caso, el anteproyecto ha de servir para que se vayan tomando medidas y para reflexionar sobre temas como si es normal que los alcaldes de municipios pequeños no tengan sueldo, si convendría que Liébana fuera un ayuntamiento único, etc.


RESPECTO AL AYUNTAMIENTO ÚNICO

La existencia en Liébana de un solo ayuntamiento es una aspiración que algunos lebaniegos han defendido ya desde hace más de un siglo, como se puede apreciar, por ejemplo, en escritos publicados en La Voz de Liébana y que, hoy, se escucha de nuevo. Sin embargo, nunca ha salido adelante. ¿Por qué?

En primer lugar, aunque muchas veces la desdeñemos, influye mucho la historia. Desde época altomedieval, aparecen bien definidos, con una personalidad propia, los distintos valles lebaniegos, precedentes de los actuales municipios. Aquellos Valdebaró, Val de Cillorigo, Valdeprado y Val de Cereceda, aunque integrados en la Merindad de Liébana, tenían su personalidad propia y así siguió siendo con el paso de los siglos. Por ello, esa diferenciación está muy arraigada en el subconsciente de los lebaniegos.

Otros factores que influyeron en la pervivencia de la división administrativa fueron los intereses señoriales y caciquiles (en entornos más reducidos podían ejercer más fácilmente su influencia); las distancias, que, en tiempos en que se recorrían a pie o a caballo, tenían su importancia; y los niveles de población, mucho más altos que los actualmente existentes en Liébana.

Sin embargo, hoy en día que Liébana, en su conjunto, apenas si supera los 5.000 habitantes; cuando quien dispone de coche puede desplazarse en menos de media hora hasta Potes desde cualquier punto de la comarca –salvo Tresviso-; cuando la evolución de las tecnologías, especialmente de internet, permite realizar trámites y gestiones desde el propio domicilio, aunque esté a muchos kilómetros del ayuntamiento, ¿tiene sentido que en Liébana haya siete ayuntamientos?

Entre los políticos lebaniegos, las opiniones son dispares. El fallecido Mariano Mier, presidente que fuera de la Mancomunidad Liébana y Peñarrubia, era ferviente partidario del ayuntamiento único, como también lo es el alcalde de Potes, Francisco Javier Gómez.

En cambio, otros alcaldes se muestran reacios, alegando como primer motivo uno que, ciertamente, es importante: "si nuestros ayuntamientos están saneados, sin deudas, ¿por qué sus vecinos hemos de hacernos cargo, al fusionarnos, de la importante deuda que arrastra el Ayuntamiento de Potes?".

Otro motivo que alegan quienes se oponen hace referencia al alejamiento del lugar de toma de decisiones respecto a los pueblos, con lo que ello puede suponer de incremento del abandono, de no atender sus necesidades. "Si hoy en día, estando a pocos kilómetros del ayuntamiento, cuesta que nos hagan caso, ¿qué pasará cuando tengamos que ir a Potes a pedir el arreglo de una calleja o a cualquier cosa?", vienen a decir.

Aunque no lo dicen, otro elemento a considerar son los partidos políticos. Un dato que influye en las posturas de unos y otros es, sin duda, la previsión de las posibles consecuencias electorales de la existencia de un único municipio. El tirón popular de Francisco Javier Gómez, demostrado en las últimas elecciones en su aplastante mayoría absoluta conseguida en Potes, el ayuntamiento de mayor población, a buen seguro que influye en el posicionamiento respecto a este asunto de socialistas y regionalistas. Y es que todos los partidos políticos –también el P.P., con pocas salvedades como la del alcalde de la capital lebaniega- están a gusto con la actual organización en siete ayuntamientos, que permite "colocar" a algunos de sus adeptos, no mostrando, por ello, interés en afrontar una cuestión que podría suponer un gran cambio para Liébana.

Es cuestión, pues, de reflexionar, de buscar posibles soluciones a los inconvenientes que ven quienes se oponen al ayuntamiento único y, en su caso, de dar pasos hacia él. En cualquier caso, no sería la primera vez que desaparece algún ayuntamiento lebaniego ya que en el siglo XIX, tras algo más de tres décadas de existencia, desapareció el Ayuntamiento de Espinama (+.). Y, por cierto, Espinama y Camaleño -ayuntamiento en el que se integró- siguieron adelante juntos. Es un precedente.



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