Reportajes de Liébana


El camino de Urdón-Tresviso

20/04/2015
III

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La apertura del camino de Urdón a Tresviso, además de servir para sacar el mineral de Ándara, constituyó una nueva vía de entrada a la zona del macizo oriental de Picos de Europa y fue utilizado, desde bien pronto, por todo tipo de viajeros: cazadores de la "buena sociedad", extranjeros, excursionistas de la comarca... Veamos algunos ejemplos.

La caza de rebecos y de osos estaba de moda en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX entre la nobleza y los burgueses acomodados. Los Picos de Europa fueron un destino frecuentado y del uso del nuevo camino para llegar a ellos tenemos un testimonio ya de 1880. Titulado "Una ascensión a las Peñas de Europa"“, Federico Vial, que fue alcalde de Santander, es su autor. En él cuenta cómo desde Panes, donde hicieron noche, los expedicionarios salieron a caballo hasta Urdón, "en cuyo sitio empieza la subida, durante la cual, un paso en falso del caballo que llevábamos debajo de nuestras piernas podía ser el último minuto de la vida, naturaleza abrupta, simas insondables, magníficos panoramas y deliciosos puntos de vista admiramos en las tres horas que tardamos en llegar a Tresviso, refugiándonos en una tejavana dedicada a hacer quesos del país, llamados picones, que constituye toda la industria del pueblo, mientras pasaba una lluvia torrencial".

Entre los extranjeros, ya vimos la narración de Mars Ross y H. Stonehewer-Cooper, pero podemos citar también a otro inglés, Edgar T.A. Wigram, quien dedicó a Urdón y al camino a Tresviso, en su libro "Nothern Spain", publicado en 1906, los siguientes párrafos:

"Urdón consta de una sola casa que, para ser precisos, es sólo media casa, ya que está incrustada en la fachada vertical de un precipicio siendo su pared interior de roca viva. Si algo perturbara esa roca (como dijo mi anfitriona, con aire resuelto, mientras me entregaba un candelabro), Urdón quedaría como una tortilla. Y quizás este sea el destino que le aguarde porque, de vez en cuando, las montañas dejan caer alguna que otra piedra al valle que se encuentra a sus pies.

Urdón aparece en una curva del río, orientado hacia el sur; pero durante seis meses al año no entra ni un solo rayo directo de sol sobre su tejadillo rojo. Sólo cerca del cénit, el sol puede entrar tan profundo. El viajero se da de bruces con Urdón al salir de una curva pronunciada y piensa: "ésta es la esquina más remota de todo el planeta habitado". Sin embargo es el eje del universo de Tresviso: es su posada, su oficina de correos, su tienda, el único enlace que tiene con la humanidad. El sendero a Tresviso asciende con esfuerzo por la estrecha torrentera que desemboca en la garganta principal en Urdón, aunque Tresviso se encuentra aún más arriba, por encima de la corona de nubes, a unas tres horas largas de camino. Los tresvisanos afirman con rotundidad que existe otro pueblo, Sontres [sic] unas horas más arriba que ellos. Puede que haya algo más allá de Sontres, pero asusta imaginarlo".

¡Un poco exagerados estos ingleses! En cualquier caso, contribuyen a hacer que se conozca el camino como ruta turística hasta el punto de que, incluso, los propios lebaniegos organizan excursiones por él. Así, leemos en La Voz de Liébana en junio de 1919 que la "Sociedad de Turismo Picos de Europa" estaba organizando una excursión a Tresviso que se preveía realizar "en coche de Potes a Urdón; en Urdón habrá preparadas caballerías para los excursionistas que deseen hacer la subida a Tresviso a caballo; la comida se servirá en Tresviso; el descenso se hará a pie y el regreso de Urdón a Potes en coche."

Y proseguía La Voz de Liébana:

"Para tomar parte en la excursión se han inscrito ya bastantes turistas, entre los que figuran varias señoras y señoritas y hay algunas otras que están dispuestas a tomar parte en ella, deseosas de admirar la salvaje belleza de la garganta del Sobra, y de recorrer el inverosímil y pintoresco camino y de visitar la Real Villa de Tresviso.

Es realmente esta expedición una de las excursiones alpinistas más bonitas y una de las más cómodas".

En el número siguiente se concretaban detalles: la salida de Potes el 21 de junio sería a las 5 de la mañana; la salida de Urdón para Tresviso, a las 7, esperando llegar a Tresviso a las 10. Allí, tras un descanso, "visita a la cueva que existe en las inmediaciones del pueblo". A las 12, comida. Y después visita a las obras del embalse que Electra de Viesgo construía en Sobra, estando previsto el regreso desde Urdón a las 7 de la tarde. "Los gastos serán 4 pesetas el coche, ida y vuelta, y otras cuatro pesetas el cubierto". Quienes desearan disponer de caballos debían avisar con antelación.

Vemos, pues, cómo el descubrimiento de su belleza y el interés por el camino Urdón-Tresviso no es de ahora, sino que ya lleva más de cien años siendo utilizado para solaz de sus usuarios. Sin embargo, en todos esos años también ha sido escenario de algunos accidentes mortales. Lo contamos en la próxima entrega.


Enlaces relacionados

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