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Causas criminales de Potes (1838-1860) II

Gabino Santos Briz. 28/2/2026

Los hurtos y robos suponen casi una cuarta parte de las causas criminales del partido de Potes entre 1838 y 1860

Ver primera entrega

«contra Inés Antón y Francisco Rodríguez por hurto de ubas»

«contra 6 o 7 hombres que montados y armados robaron en varias casas del pueblo de Bendoya [sic] por cuyo delito se halla detenido José Martínez»

El centenar largo de causas criminales que tienen por objeto hurtos o robos incluyen casos muy diferentes, de los que pueden ser ejemplo los dos que anteceden. Junto a hurtos de poca monta, cometidos muy probablemente por necesidad (de hecho, en la tramitación judicial del primer ejemplo se suscitó incidente de pobreza), se registran robos cometidos por bandas organizadas, en ocasiones denominadas como "facciosas" y posiblemente vinculadas a grupos carlistas. Entre medias existe una gran variedad de casos.

Además del hurto de uvas, hay causas por hurto de castañas (en Pendes), de frutas, de trigo, de cigarros y papel, de retal de lienzo, de una madeja de hilo, de una camisa, de paja con grano, de una estameña, de un jamón, de vino y pellejos, de unos zapatos... Los casos son numerosos y nos hablan de situaciones de necesidad y miseria en muchos lebaniegos. Pero también dentro de estos hurtos hay diferencias ya que junto a pequeños hurtos hay, por ejemplo, "hurto de fruta en cantidad de 2 arrobas" o "hurto de 2 a 4 arrobas de patatas".

Lo mismo sucede con las numerosas causas por apropiarse de ganado ajeno. Si en una causa se acusaba a una pareja por el hurto de una oveja en Aliezo, en otra hasta nueve hombres eran acusados del robo de corderos, del que debían ser "profesionales". El robo de una pareja de bueyes, de una causa, no es comparable al de un cordero, de otra. En tres causas lo denunciado es el robo de colmenas.

Muy diferente objeto tenían otros robos. En agosto de 1839, Francisco Fuente es acusado del robo de 42 pistolas y una cuchara de plata; en junio de 1850 se tramitaba la causa por robo a uno de Castro de dos onzas de oro y tres pesetas y en julio otra por robo de una onza de oro, 80 reales y ropas a un vecino de Obargo; en julio de 1860, la del hurto de un anillo; en diciembre de 1859, del robo de catorce napoleones; en noviembre de 1846, la del robo de unos relojes; y en septiembre de 1860 se tramitaba otra causa por la sustracción de una onza de oro a un vizcaíno.

Un robo a Concepción Arenal figura entre las causas Llama la atención entre estos otros robos uno en particular, el de la imagen adjunta: la causa «sobre robo de varias alajas de plata y algunas onzas de oro a Dª Concepción Arenal» en 1843. Viene a confirmar el robo sufrido por la ilustre lebaniega, al que reaccionó con gran valentía, según recogimos en nuestra página de Concepción Arenal.

Curiosamente, entre las víctimas de robos también aparece Francisco Antonio de Caldas, quien sufrió el robo en su casa de Viñón, sin especificarse en la causa (de marzo de 1851) lo robado. También fueron robados el monasterio de Santo Toribio (febrero de 1848), «el humilladero de Ánimas del sitio de la Venta de las Puentes, término de Pesaguero» (diciembre de 1858), la taberna de Tama (diciembre de 1856), un par de tiendas de Potes (mayo de 1842 y septiembre de 1851) o los almacenes de la Sociedad Providencia, de donde se llevaron arrobas de mineral (julio de 1859). Un molino de Potes (mayo de 1844) y un hórreo de Las Ilces (septiembre de 1848) fueron también objeto de robos, al igual que la feria de Los Santos de Potes en la que Juan Jiménez y otros cometieron varios robos.

De abril de 1856 es la causa, a la que aludíamos al principio, por el robo de varias casas de Bedoya del que se acusaba a seis o siete hombres armados. Seis personas, dos matrimonios entre ellas, fueron detenidas y acusadas, en noviembre de 1839 del robo «al conocido por Salado, vecino de Barreda», si bien uno de los detenidos logró escapar y, según nota añadida, practicó algún robo más en la ciudad de Frías. Aquel mismo año, en octubre, se había formado una causa contra otros seis o siete individuos «sobre averiguación si pertenecen a la facción de Carrión y Modesto o son ladrones». Epifanio Carrión y Modesto de Celis eran cabecillas de grupos carlistas que operaron especialmente por la zona de Palencia. Eran considerados "facciosos" por el gobierno.

Sobre los "facciosos" existen otras dos causas en el registro de causas que estamos analizando. Una, de octubre de 1838, iba dirigida «contra una partida de facciosos que invadió el pueblo de Lameo y cometió diferentes escesos». La otra, de abril de 1839, fue formada contra un vecino de Vendejo por «haber manifestado a unos facciosos que el cura y algunos vecinos tenían armas y municiones».

Hasta aquí nuestro recorrido por las causas vinculadas con robos o hurtos. En la próxima entrega veremos otro tipo de delitos.


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