Entre las causas criminales del partido de Potes de 1838 a 1860, vamos a ver hoy las relacionadas con muertes accidentales o el hallazgo de cadáveres
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Hoy, cada vez que se encuentra un cadáver o se produce un accidente mortal es necesaria la presencia de un juez que permita el levantamiento del cuerpo. Lo mismo sucedía en el siglo XIX y por ello figuran en el registro de causas criminales del Juzgado de Potes, que venimos estudiando, un gran número de ellas relacionadas con este tipo de hechos.
Vamos a empezar con las que dicen claramente el motivo de la muerte. Son las menos, pero nos ilustran sobre el tipo de accidentes que las causaban, que podían ser laborales, domésticos o de otro tipo.
Los accidentes laborales son mayoría. Entre los que vienen explicitados encontramos el de un minero, «la muerte de Celedonio Sánchez de resultas de un barreno en el pozo de la mina de don Leonardo» (agosto de 1860), el de un tejero, que se quemó (se llamaba Manuel Sánchez; en octubre de 1846) y dos relacionados con trabajos agrarios: «la muerte de Santiago Gómez a quien arrastró una mula» (febrero de 1842) y la de Dámaso Rodríguez «causada por un carro que dirigía su tío José Rodríguez» (octubre de 1844).
Accidente doméstico consideramos el que causó «la muerte de tres personas ocurrida con el hundimiento de una casa en el lugar de La Vega», tramitada en febrero de 1842, mientras que la muerte del joven Domingo Pérez por haberse caido de una peña (agosto de 1860), sería de otro tipo.
No sabemos si algunas de las muertes fueron debidas a causas naturales o a accidentes. Son los casos de cadáveres encontrados en lugares como las inmediaciones de Tanarrio (julio de 1844); La Horcada, término de Lebeña (marzo de 1856); La Gargantada de Áliva, término de Espinama (diciembre de 1856); de un joven en términos de Bejes (abril de 1860); o, incluso, en el interior de su propia casa, como ocurrió con el cadáver de Manuela Sánchez de Linares, en Cillorigo (enero de 1845).
La muerte de un hombre en el sitio de La ¿Baunada?, en Castro, fue también motivo de una causa en diciembre de 1850. En el libro de difuntos de la parroquia, se especifica que se trataba de un «hombre que se alló muerto en la peña de Lebeña, término de este lugar», constando su identidad, como en prácticamente la totalidad de los cadáveres hallados en descampado.
En un par de causas relativas a la muerte de sendas mujeres, ésta se produjo en circunstancias similares. En diciembre de 1845 se señala que la causa es por la muerte casual «de una muger que hera conducida de justicia en justicia», mientras en septiembre de 1849 es por la muerte de una mujer «al ser conducida de una a otra justicia». En este último caso, es probable que se acusara a los implicados ya que en el registro se añadió tras ella, ya en junio de 1850, la mención a una causa formada contra tres hombres, sin especificar datos del reparto ni del lugar, dando a entender que era continuación de lo anterior.
En unas 65 causas se dice que están formadas por la muerte de una persona, sin especificar nada más. Hemos intentado localizar en los libros de difuntos de las parroquias las partidas de defunción, por si aportaban algún dato más, pero sólo lo hemos conseguido en unos pocos casos. Así, en dos fallecidos de Espinama el párroco hizo constar que causó su muerte «un árbol que cayó sobre él». En otro del mismo lugar no fue tan explícito y se limitó a escribir que «se encontró muerto de accidente repentino». Tampoco nos aclara nada el párroco de Cabañes que, respecto a la muerte de una mujer, se limita a constatar que «su fin fue imprevisto».
En la parroquia de Potes, aunque de muchas de las muertes investigadas no hemos encontrado la correspondiente partida, sí que en un par de casos aporta información. Se trata, por un lado, de la muerte de un niño, en marzo de 1858, de la que el párroco indica que se produjo «de resultas de una quemadura», y, por otro, de la muerte de un francés, encontrado en avanzado estado de putrefacción. En este caso el párroco indica que, «no constando se hubiera dado muerte a sí mismo», pese a lo que decía la gente, le enterró en el cementerio.
Como vemos, siguen siendo muchas las causas de las que desconocemos el motivo de la muerte. En todo caso, el hecho de que no estén formadas contra nadie apunta a que se trató de muertes por causas naturales o por accidentes fortuitos.