Estos días son noticia los incendios forestales en Cantabria en general y, en particular, también en Liébana. No son cosa de ahora. Entre las causas criminales del partido de Potes de 1838 a 1860, aparece buen número de ellas por INCENDIOS FORESTALES
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En efecto. Dentro de las incluidas en el registro del repartimiento de causas criminales del Juzgado de Potes, que abarca de 1838 a octubre de 1860, hemos contado hasta 49 causas motivadas por incendios forestales o de vegetación, lo que supone más de un 10% del total.
Llama la atención que de las 49 tan sólo once sean de fecha anterior a 1855, correspondiendo las 38 restantes a los cinco últimos años del periodo que abarca el registro. No podemos saber si ello obedece a conceder una mayor importancia a este tipo de causas en los últimos años o, simplemente, a que las condiciones meteorológicas favorecieran más o menos los incendios.
En cuanto al tipo de incendios, es muy variado y, así, se incluyen desde el incendio de un helechal, el de una hacina de paja o el de un castaño (1860) hasta la «quema de 1320 pies de roble y 30 espinos en el sitio del Cueto, término de los pueblos de Campollo y Baró» (agosto de 1856) pasando por otros muy diversos en los que no se dan detalles de lo afectado.
Hay que destacar que la hacina de paja que mencionamos tenía dueño, el juez de Potes, y que el castaño citado era propiedad de un cura. Ello parece dar a entender que estos incendios de poca monta iban dirigidos contra personas concretas, como ocurrió también con el de «una porción de hierba» del prado de otro sacerdote. Eran, sin embargo, la excepción ya que la gran mayoría de los incendios son de monte o arbolado comunal.
¿En qué partes de Liébana se produjeron estos incendios? En toda Liébana. Agrupándolos por municipios, hay incendios en:
Algunas de estas causas van dirigidas contra personas concretas, los presuntos incendiarios, de los que se dan los nombres, figurando personas de la "alta sociedad" (contra «D. Juan de la Cotera y sus obreros» va el del carrascal de Tollo); grupos (hasta ocho vecinos de Espinama son acusados del de La Rasa) o supuestos autores (del de Yebas, «se cree sean sus autores dos pastores de Piasca»). En otros muchos, entre ellos el de los 1.320 robles, no hay acusados, es de suponer que porque no se localizó a los responsables.
Como vemos, los incendios forestales no son cosa de ahora, estando, posiblemente, muy vinculados al uso ganadero del terreno.