Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos
Anterior: 4 de agosto de 1936. Inicio: 17 de julio de 1936.
El Ayuntamiento de Camaleño, en una medida que muestra que no ve el futuro de modo tan optimista como se transmite desde la prensa de Santander, establece que queda «prohibido terminantemente vender para fuera del término municipal ningún artículo de los de primera necesidad, en previsión de que puedan hacer falta para el sostenimiento de los vecinos del mismo».
Miembros del Comité de Guerra de Santander visitan este día las diversas columnas de los frentes, «pudiendo comprobar el elevado espíritu que existe entre los que las forman, y que se manifiesta, de forma admirable, en la disciplina con que acatan las órdenes de sus jefes y en la moral que impera entre todos los que la integran», y toman nota de algunas necesidades.
Por otra parte, el Gobernador Civil de Santander, Enrique Balmaseda Vélez, firma la constitución de la Junta Provincial de Socorros, formada por él, como presidente, y por los vocales Juan Ruiz Olazarán (presidente de la Comisión Gestora de la Diputación), Ernesto del Castillo (alcalde de Santander), Paulino Vega (delegado de Hacienda) y Antonio Ortiz de Landazuri (inspector provincial de Sanidad). Daba así cumplimiento al decreto del día 29 del presidente de la República, Manuel Azaña, que creaba la Junta Central de Socorros para «recoger, administrar y distribuir los donativos voluntarios en metálico, hechos con la finalidad de atender a los combatientes contra la sublevación militar de Julio último y a las familias de los muertos e inutilizados en dicha campaña», y que establecía la creación en cada capital de provincia de una junta provincial.
En una nota del Frente Popular se advierte a los frentes locales «y a todos los ciudadanos en general, se abstengan de enviar a este Frente Popular de Santander voluntarios para alistarse en las milicias de esta capital, pues por el momento no son necesarios los servicios de estos compañeros», debiendo ofrecerse los voluntarios de la provincia a los Frentes Populares de sus pueblos o al más próximo.
Se informa también en la prensa de la incautación de la fábrica de Nestlé en La Penilla «para abastecer de leche condensada a distintos sectores donde pelean heroicamente las fuerzas leales a la República», aportando el dato, a modo de justificación, de que tenía en stock más de cien mil cajas. Otra de las incautaciones que se realizan es la del semanario de Torrelavega "El Impulsor", del que se dice que «será una barricada más contra el fascismo asesino y traidor».
En cuanto a noticias nacionales, se resalta la de que «Franco se dirige a los financiadores del movimiento pidiéndoles dinero para municiones, que ya escasean entre los rebeldes», como muestra de la debilidad de los sublevados.
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