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7 de agosto de 1936

07/08/2026. Gabino Santos Briz

Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos

Anterior: 6 de agosto de 1936.           Inicio: 17 de julio de 1936.

Contamos con dos noticias relacionadas con Liébana de este día. Una da cuenta de un suceso: tras realizar los miembros del Frente Popular de Potes Miguel Paz, Enrique Revuelta, Leopoldo Salceda y Eusebio Bustamante una misión encomendada por el Frente Popular de Santander, «al descender del alto de Piedras Luengas, ocupando el auto que fue requisado a don José Parra, se produjo un grave accidente del que resultaron heridos los señores Paz y Salceda.

Conducía el auto este último y al tomar una curva muy pronunciada, a bastante velocidad, el coche no obedeció a la dirección y fue a embestir contra la vertiente de la montaña, dando tres vueltas de campana.

Uno de los ocupantes, Miguel Paz, fue lanzado a gran distancia y sus compañeros le recogieron conmocionado. Los señores Revuelta y Bustamante resultaron milagrosamente ilesos y el señor Salceda con varias contusiones en la región frontal y en la nariz, de las que fue curado por el médico de Cabezón de Liébana, don Antonio Martínez Encinas.

Mientras Revuelta y Salceda atendían a Paz, Bustamante fue a pie hasta Piedras Luengas y requirió un auto para trasladar a Potes al herido.

Ya en la pintoresca villa lebaniega, el señor Paz fue solícitamente atendido y en el mismo auto se le trasladó a Santander, habiendo quedado hospitalizado en la Casa de Salud Valdecilla.

En la cura que le hicieron los facultativos de esta Institución, después de obtenida una radiografía, se comprobó que sufría la fractura de la clavícula derecha y contusiones y magullamiento general. Su estado fue calificado de pronóstico reservado».

Como vemos de estos detalles, el accidente debió producirse algunos días antes de este 7 de agosto en que se publica la noticia.

La segunda noticia es que se celebra este día un consejo de guerra sumarísimo contra José Roiz González y Luis Cabo de Merino, ambos de Pesaguero, que habían sido detenidos en Piedras Luengas acusados de espionaje. «El Tribunal se constituyó bajo la presidencia del comandante de Infantería, don Vicente Herrero, actuando como fiscal el letrado don Roberto Álvarez, de defensor don José Payret, auditor don Ramón Orbe y vocal ponente el magistrado de nuestra Audiencia señor Macho Quevedo.

Las deliberaciones del Consejo duraron varias horas y el fiscal señor Álvarez retiró la acusación contra José Roiz, pidiendo para Luis Cabo de Merino la pena de reclusión perpetua.

El Tribunal absolvió libremente, de acuerdo con la petición fiscal, a José Roiz, imponiendo a Luis Cabo la pena de 23 años, cuatro meses y un día de prisión por el delito de espionaje».

La condena consideró probado que el condenado «facilitó a una columna de facciosos datos respecto de la situación de otra columna de leales».

Desde el periódico La Región, al dar cuenta de la inminencia de este consejo de guerra, se habían posicionado claramente: «Ante el anuncio de este primer Consejo, en Santander, deseamos hacer constar, y que no se nos tilde de vengativos, sino de justos, que todo el peso de la ley debe caer sobre los que están haciendo vivir horas tan trágicas a los españoles que verdaderamente lo son», sacando a colación nuevamente la revolución de octubre de 1934:

«Sólo recordaremos las penalidades sufridas por honradísimos trabajadores durante el glorioso movimiento que al contrario que éste, era de reivindicaciones obreras y en pro de una mayor libertad y justicia para que los encargados de administrarla en estos momentos hagan caer sobre los traidores la condenación de todo un pueblo honrado.

¡Exigimos justicia! ¡Justicia leal, y no como la que ellos administrarían en el caso de un triunfo! Recuerden los leales, encargados de juzgarlos en estos momentos, que todo un pueblo clama por la sangre vertida en la defensa de la República».

Por lo demás, se publica este día una nota del Comité de Guerra y del Frente Popular de Santander para salir al paso «de un falso rumor echado a volar con intenciones malévolas». Al parecer, el antiguo jefe del Regimiento Valencia, el coronel García-Argüelles (a quien en ningún momento se cita por su nombre), fue detenido en casa del diputado Ruiz Rebollo, lo que se estaba aprovechando para cuestionar la lealtad de éste al régimen. La nota deja claro que se trata de una «maniobra, tendente a enfrentar a tan digno servidor de la República con los elementos que la defienden», detallando que en una reunión en el Gobierno Civil «con motivo de la resignación del mando de la Comandancia militar en el comandante don José García Vayas, se convino en que mientras tanto el citado Comité de Guerra dispusiera lo que procedía hacer contra el citado coronel, le alojara en el domicilio del señor Ruiz Rebollo», en quien confían plenamente y «a quien la baba tan canallesca de los amargados por el despecho y la derrota no llegará nunca, por estar cien codos por encima de ellos, en cualquier manifestación de la vida».

Otra nota del Comité de Finanzas «hace saber a todos los comerciantes, industriales y particulares, la necesidad de ingresar en los Bancos las cantidades en efectivo que dispongan en sus Cajas, de la forma habitual que lo han venido haciendo hasta producirse el movimiento fascista, pues interesa a esta Comisión evitar una posible falta de numerario en los Bancos, lo cual produciría grandes trastornos en el desenvolvimiento comercial de esta ciudad», anunciando el nombramiento de una comisión inspectora que podrá requisar las cantidades que detecte retenidas en caja.

De la situación a nivel nacional, las noticias que ofrece la prensa de Santander son, como de costumbre, optimistas y, así, se da cuenta de la toma de Baena (Córdoba) por las fuerzas republicanas y de avances en todos los frentes.


Siguiente: 8 de agosto de 1936.


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