Noticias de Liébana


César Gutiérrez propone un museo etnográfico en Porcieda

17/02/2024

César Gutiérrez, arquitecto y gran conocedor de la comarca, propone la instalación de un museo etnográfico en Porcieda, el pueblo deshabitado de cuya venta se ha informado recientemente. Se trata de una propuesta muy interesante que debiera ser estudiada por quien corresponda. Copiamos, aunque es largo, lo publicado por él en su Facebook:

¿SE VENDE PORCIEDA?

La sede ideal para el museo etnográfico de Liébana

«Alguien ha dicho alguna vez: "Cuando un pueblo se abandona, un trozo de Historia muere". Siguiendo a Unamuno, diríase que, sobre todo, lo que muere es un trozo de la "intrahistoria", la entretejida por el trabajo abnegado y silencioso de los hombres humildes de nuestros campos, que nunca figurarán en los libros, pero que con su quehacer cotidiano han sido, en opinión de Unamuno y la "Generación del 98", los que han hecho la auténtica historia.

Un pueblo abandonado tiene algo de visión romántica y trágica; romántica, porque sus ruinas nos transportan a épocas tan lejanas como la Edad Media y nos impregnan de un cierto sentimiento de melancolía y evocación nostálgica de algo que se ha ido; la visión trágica la advertimos cuando miramos sus ruinas como indicio de la superposición de múltiples muertes: mueren las casas y sus pobladores, mueren los aperos, mueren formas de vida, mueren formas de pensar, mueren tradiciones, costumbres, mitos y con ello mueren vocablos o expresiones singulares que jamás volverán a recuperarse, y "mueren", en vida, muchas personas que han tenido que marcharse y vivir el desarraigo, como muere un árbol al que le cortan las raíces.»

(Del libro "PORCIEDA. Aproximación interdisciplinar a Liébana", Grupo "Porcieda", coordinador Daniel Orden Santamarta. Editado por el Gobierno de Cantabria, Consejería de Educación y Juventud, Dirección General de Educación, Santander 1998)

(Las fotografías adjuntas son la portada y algunas de las ilustraciones del tomo primero de este libro.)

La semana pasada fue otra vez noticia la presunta venta de Porcieda. Igual que nueve o diez años atrás hiciera la agencia inmobiliaria Mikeli, saca a la venta ahora la aldea entera The Sibarist, que, como su propio nombre indica, debe ser también negocio de mucho lujo, regalo y refinamiento ("luxury real estate", eso dicen). Entonces, hace diez años, Mikeli pedía 1.500.000 euros; ahora The Sibarist lo deja en 380.000 euros, una ganga.

Hace menos años, quizá cinco o seis, Mª. Luisa Camacho, una de las propietarias de Porcieda, revolvió Roma con Santiago (concretamente con Tresantiago de Porcieda) para encontrar un promotor mínimamente sensible, capaz de dar una salida viable, un futuro, a su pueblo, y evitar así que acabara de arruinarse definitivamente, tras haber quedado en nada aquellos ambiciosos amagos inmobiliarios. Mª. Luisa se desesperaba ante la inacción general de los responsables públicos, incapaces de reaccionar emocionalmente ante aquella tragedia, sin comprender que los mandatarios bastante tenían con asegurarse la permanencia. ("Resistir y justificar", una vieja consigna del glorioso ejército español que le cuadra bien al caso).

Hablo de "presunta venta" porque no tengo yo tan claro que Mariano Camacho y su familia (unos de los propietarios principales de Porcieda) se avengan a según qué tipo de negocio en relación con el pueblo de sus raíces. Afortunadamente. Yo no tengo allí nada material que partir, pero sí recuerdos entrañables de más de cincuenta y cinco años, de cuando todavía habitaban en el pueblo Pedro Camacho y sus hijos Pepe y Mariano, y hacían prácticas de cara a su futura actividad hostelera agasajando a sus extemporáneos visitantes con agua y vino fresquitos... y "un pocu chorizu de casa". La escapada preferida de mi pandilla escolar, aquellas interminables tardes de primavera o verano, era subir por Tolibes y la Peña de Juana Sánchez a Cutiales, y bajar a Porcieda por la Majada del Pando; entonces la subida era una campera, y la bajada, casi en su totalidad, un prado de siega; ahora ese itinerario es una fronda impracticable. Nuestro natural montaraz, convenientemente estimulado con la proverbial hospitalidad de los Camacho, nos obligaba a repetir esa ruta una y otra vez.

Así que por culpa de Mariano Camacho y su familia quiero yo tanto a Porcieda prácticamente desde siempre. Y desde ese cariño me pregunto si, ahora que al parecer se han abaratado tanto sus inmuebles, no habría algún plan, proyecto, directiva, marco, o cualquier otro invento para dar salida al dinero público, capaz de salvar a nuestra querida Porcieda y dotarle de un contenido acorde con sus valores culturales (históricos, etnográficos, paisajísticos, arquitectónicos...); vaya, lo que viene siendo un "museo etnográfico", en lugar de convertirla en un alojamiento turístico más o menos vulgar, o en resort de lujo para turistas adinerados (pero no por ello menos contaminantes).

Me acuerdo ahora de la interesantísima iniciativa educativa llevada a cabo por varios institutos de secundaria de Cantabria (entre ellos el "Jesús de Monasterio" de Potes) por los años 1994 a 1997, que se recoge en el libro citado al inicio (y cuya portada y algunas fotos reproduzco). El libro se editó por el Gobierno de Cantabria en el mandato del presidente José Joaquín Martínez Sieso, siendo consejera de Educación Sofía Juaristi Zalduendo. Mucho me temo que haya servido mayormente para empolvarse en los anaqueles decorativos de algún organismo público regional, si no duerme el sueño de los justos almacenado, dentro de las cajas en que salió de la imprenta, en cierta nave de la administración cántabra...

Y me acuerdo también del Plan de Sostenibilidad Turística de Liébana, dotado con 2.750.000 euros. En julio de 2021, cuando los políticos nos lo vendieron como una panacea más para suturar la imparable hemorragia poblacional "del rural" (ahora se llama así...), decía Fernando Valdés, el entonces Secretario de Estado de Turismo, que "el plan de Liébana representa 'lo mejor' que España tiene que ofrecer como líder mundial en turismo porque piensa en la sostenibilidad del modelo y en el desarrollo de nuevos productos para conseguir un turismo durante todo el año y repartido de manera más equilibrada por todo el territorio". (Esta parrafada sin comas la copio tal cual de la nota de prensa de la Secretaría de Estado de Turismo del 6 de julio de 2021). "El turismo tiene la inmensa virtud de llevar prosperidad al último pueblo de nuestro país", subrayaba el Secretario de Estado.

Pero casi tres años después, esa "prosperidad" no ha llegado a Porcieda. Lo que debía garantizar "la consolidación de la comarca de Liébana como destino turístico cultural y de naturaleza", ha servido para poco más que construir varios miradores redundantes, ofertar otras tantas rutas senderistas con cartelería confusa y repavimentar las traseras de un par de manzanas en el centro de Potes. Mientras tanto, la hostelería lebaniega sigue cerrada por "temporada baja", la mayor parte del patrimonio etnográfico de la comarca sigue desapareciendo (o sometido a una utilización banal cuando no cutre), conforme los viejos caserones y las cuadras se reconvierten en alojamientos turísticos, y las casas de Porcieda, al igual que gran parte del patrimonio edificado de nuestros pueblos, se siguen cayendo.

Porcieda lo tiene todo para ser un conjunto etnográfico rural donde poder conservar y ejemplificar, en un marco adecuado y en sí mismo precioso, la cultura material de la economía campesina tradicional de Liébana, el modo habitual de vivir en esta tierra hasta hace poco más de sesenta años. Disfruta además de un paisaje excepcional, junto al alcornocal más septentrional de la Península Ibérica (el "azufral" de Tolibes-Valmayor); está a un paso de Tudes, un pueblo hermoso y vivo, lo que permite acercarse dando un paseo de media hora, o en vehículo todo terreno en menos de diez minutos; en la ruta de La Vega a Potes que atraviesa dicho alcornocal y que ahora (desde 2015, creo) es "Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO" a fuer de "Camino de Santiago", "Camino Lebaniego", y no sé cuántos caminos de peregrinación más... Por tener, tiene a tiro de piedra las ruinas del convento de Tresantiago, yacimiento arqueológico que cualquier día de estos le da por excavar a la autoridad competente y nos pega un susto de muerte.

Y por si fuera poco todo eso, Porcieda tiene además un tamaño ideal, abordable, acotado, suficiente para albergar una exposición etnográfica completa que abarque todas las facetas de la actividad campesina tradicional, y que se pueda visitar y admirar con comodidad y sosiego, pero a la vez a una escala fácil de ejecutar y de financiar gradualmente (aunque... ¡será por dinero!...). Hábitat, terrazgo y monte; agricultura y ganadería en todas las facetas propias de aquella economía de subsistencia... Todo se podría ilustrar a la perfección en Porcieda... Lo que no hemos sido capaces de hacer realidad en ningún otro núcleo de población de Liébana: conservar un conjunto de arquitectura rural tal cual, como muestra de unos sistemas y unas técnicas constructivas del pasado, sin necesidad de acomodarla a las exigencias domestico-residenciales actuales que inevitablemente la desfiguran cuando no la destrozan sin remedio.

Pero, por desgracia, a Porcieda, como al resto de Liébana, le sobra algo: le sobran por lo menos seis ayuntamientos, entidades, por su misma condición y tamaño, tantas veces inoperantes, que van por libre, cada una por su lado, como auténticas taifas que administran la miseria y compiten por ver quién consigue más dineros públicos (de Santander, Madrid o Bruselas) para financiar las necesidades o las ocurrencias que cada alcalde desea en su propio término municipal... Y hablo del alcalde porque, para qué engañarnos, la corporación municipal resulta superflua casi siempre, sobre todo con las mayorías absolutas de que disfrutamos, y que, por cierto, todo hay que decirlo: manifiestan claramente tanto la satisfacción de los vecinos como el nivel del listón de sus exigencias.

En fin, que cuando hay dinero público para tanta iniciativa perfectamente prescindible (cuando no disparatada) a mayor disfrute de los vecinos, o simplemente a mayor gloria de nuestros mandamases; cuando podemos permitirnos el lujo de un matadero comarcal cerrado desde siempre; de una estación de autobuses sin aseos, sin consigna y casi sin autobuses; de construir miradores sobre miradores; sustituir pavimentos en perfecto uso; instalar carteles, señales, hitos, cronómetros y chirimbolos de diseño a lo largo y ancho de todo el "Camino Lebaniego"; poner en marcha una tan improvisada como hipertrofiada programación de clausura jubilar... hasta para darle 300.000 euros al Real Racing Club de Santander en enero para promocionar el Año Jubilar que acaba en abril... Si podemos gastar tanto con tanta alegría, ¿resultará tan difícil para la administración regional (de la local a estos efectos podemos olvidarnos) salvar Porcieda si, como parece, está a la venta por 380.000 euros?

Aunque acabaran haciendo el "Centro de Estudios Lebaniegos-2" podríamos darlo por bueno si sirviera para librarla de la ruina y la especulación, de la misma manera que se salvó la vieja iglesia de San Vicente de Potes a costa de su utilización mitinera. A Porcieda también podrían venir los políticos a vendernos la moto antes o después de las elecciones, y los recibiríamos con los brazos abiertos (o "con el corazón alegre y la vista recogía", como antiguamente al sr. Obispo, lo que prefieran). Lo de menos sería que allí nadie estudiara nada... Tampoco lo hacen en Potes y a todos nos parece... lo normal. Ya saben: "échame pan y llámame perro", y que conste que no pienso en ningún perro en especial.


Compartir en Imagen

Biblioteca Virtual Lebaniega

Guía de Santo Toribio y el Lignum Crucis. De venta en tienda de Santo Toribio, librerías Vela y Amelia (de Potes) y Tantín y Pastoral (de Santander). PVP: 10 euros


También en esta sección: